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Los ciclos inmobiliarios en las ciudades mexicanas

05 / 12 / 2017 — Anca Seles

Mucho se ha escrito sobre los ciclos económicos y cómo estos afectan cualquier industria. El giro inmobiliario no es la excepción; especialmente si se considera su complejidad. Como decía Johnny Isakson: “En el negocio de bienes raíces se aprende más acerca de las personas, y se aprende más sobre los problemas de la comunidad, se aprende más sobre la vida, se aprende más sobre el impacto del gobierno que quizá en cualquier otra profesión que conozco”.
Dentro del mismo ciclo económico las ciudades transitan por varias etapas, principalmente por la multitud de variables que influyen en el desarrollo inmobiliario.

Las ciudades en etapa de expansión son aquellas donde las soluciones inmobiliarias apenas comienzan a aparecer y los inversionistas apuestan por un crecimiento futuro. Entre las varias que figuran en esta etapa se encuentran Akumal, Irapuato y Tequisquiapan.

En la etapa del optimismo las urbes tienen un crecimiento comprobado, los productos inmobiliarios típicos de ciudades maduras gozan de buena aceptación en el mercado y conllevan la expectativa de conservar una tendencia alcista. Aguascalientes, Tijuana y León son algunos casos de optimismo inmobiliario.

El entusiasmo se demuestra en ciudades que recientemente se convirtieron en importantes núcleos urbanos y se posicionaron como nuevos polos de desarrollo. Querétaro, Cancún, Puebla y Mérida son los mejores ejemplos.

El boom inmobiliario se observa en las ciudades maduras, con la receta del éxito comprobada. En la zona metropolitana de Monterrey ha surgido una de las más interesantes verticalizaciones del país, con proyectos ahora emblemáticos no solo en México, sino en Latinoamérica.

La inflexión aparece cuando la industria inmobiliaria crece de forma promisoria, pero algunos factores políticos, económicos o sociales afectan las proyecciones. En estos casos la gran incertidumbre es si la ciudad superará la inflexión y respetará su tendencia al alza, o si bien la inflexión virará la dirección a la baja. Esta etapa es semejante a la que ocurre en las bolsas de valores, cuando una acción inicia un ligero declive y los inversionistas analizan si es momento de adquirirla en espera del repunte o si, por el contrario, deberían venderla porque continuará su descenso. Por la caída del precio del petróleo, en Villahermosa se observó una desaceleración del crecimiento, tal como sucede en Veracruz por asuntos de inseguridad. Sin embargo, ambas ciudades guardan proyecciones atractivas.

La recesión y la depresión son etapas en que los inversionistas se deshacen de sus portafolios inmobiliarios.

A. Ciclos Inmobiliarios en ciudades mexicanas

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